Es tiempo de reconectar con nuestra intuición, con nuestra sabiduría interna. Es tiempo de recordar nuestra esencia, nuestro SER. Es tiempo de recuperar lo sagrado en nuestro día a día, tiempo de reconectar con la naturaleza, con las estaciones, con la luna. Es tiempo de escuchar los susurros de nuestra alma que nos habla en sueños, a través de las ideas, de las imágenes, de los sonidos.

Esos pequeños arrebatos de inspiración son también tu intuición. Cuando de repente sabes algo que antes no sabías, y no lo habías leído, ni visto en ninguna parte y simplemente llegó a ti, como una descarga eléctrica, eso es tu intuición.

Aquel susurro que te dice: no entres en esta panadería, mejor ve a la de dos calles más allá, eso es tu intuición. La que te dice llama a tu amiga, y resulta que lo necesitaba más que nunca, eso es tu intuición. La que te dice que mires hoy esa página web en la que encuentras la respuesta a aquella pregunta que llevabas días haciéndote, eso es tu intuición. La que te dice que te apuntes a ese curso, la que te dice que dejes de comer determinados alimentos o la que cambies de carrera, de ciudad, de piso, de pareja… esos susurros son tu intuición.

Y debes aprender a seguir sus consejos si quieres conectarte con el fluir de la vida. Si quieres que la vida te lleve donde tu SER MÁS AUTÉNTICO anhela.

Pero nos cuesta taaaanto confiar en ella, taaaanto que terminamos haciendo todo lo contrario yendo en contra de nosotras mismas, aceptando los dictados de otras voces.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos hacemos esto a nosotras mismas?

Pues bueno, son más de 2000 mil años de condicionamiento patriarcal, en el que se nos hizo creer que ese conocimiento,que no es lineal, que es sutil, que no sigue una lógica racional, no servía, que no era válido, que no era cierto.

Y entregamos nuestro poder personal al otro, y nos olvidamos de nuestra esencia.

Y nos sometimos a los mandatos del hemisferio izquierdo del cerebro, el de la energía masculina, el de la acción, el de la lógica y la razón, el de lo medible, lo analítico, lo lineal. Y si lo que sucediese no se podía ni medir, ni analizar y entender a través de esos parámetros no servía, se descartaba, se metía en el cajón de las supersticiones, del juego de la «ingenuidad».

Nos hicieron creer ,tanto a hombres como a mujeres, que la realidad era estática,fija, inamovible, medible, lineal, lógica, material…y nos olvidamos de maravillarnos, de sorprendernos, de dejaron llevar por aquello que es invisible, por el misterio de la vida y del Universo. Por lo que no se puede ni medir ni comprender con la razón, solo sentir y agradecer con el corazón.

Pero ya no podemos seguir así, es insostenible y nuestras almas empiezan a gritar para que despertemos. Gritan en forma de ansiedad, depresión, insomnio, malas digestiones, accidentes, dolores.

Todo esto son síntomas de que no estas escuchándote.

¿Por qué?

Porque da miedo.

A veces lo que tu ser anhela, lo que te pide que hagas, sus mensajes están fuera de la norma, no se ajustan a los parámetros de lo que la sociedad dictamina que debe ser el correcto devenir de los eventos para tener éxito, para ser escuchada, vista, reconocida…por que lo que tu ser susurra se aleja de lo que se espera de ti en el entorno laboral o en tu familia.

Por que de repente nos pide que seamos auténticas, que nos mostremos tal y como somos, que dejemos de desvalorarnos, que demos la cara por nosotras mismas. Que nos queramos, que nos respetemos, que nos amemos.

Y, ay amiga…a eso no nos han enseñado… Pero no tenemos más remedio que empezar a hacerlo si queremos vivir distinto, amar distinto. Si queremos un futuro ecológico para nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, o para los hijos demás… Si queremos un Planeta sano, justo, el único camino es el amarnos a nosotras mismas.

Cuando una se ama, puede amar al resto, cuando una ama al resto puede cuidarlo, nutrirlo, sanarlo. Y así cambiamos el mundo en una cadena, sin fin, de amor.

EJERCICIOS PARA CONECTAR CON TU INTUICIÓN

Para poder empezar a discernir entre las múltiples voces que puedan estar resonando en tu mente… la de tu madre, la de tu padre, la de la sociedad, etc. es importante que primero conozcas la tuya. Que aprendas a distinguir tu propia voz de la del resto. Y antes de conectar con tu intuición debes poder distinguir lo que es un pensamiento de una intuición.

Energéticamente se sienten disto. Un pensamiento se siente con una carga más pesada y esta asociado a una reacción emocional. Una intuición es ligera y no tiene porque llevar asociada ninguna emoción, simplemente es.

Para empezar a distinguir entre pensamientos, diálogos internos, y intuición te propongo que hagas los siguientes ejercicios durante las próximas semanas.

Escribe cada noche antes de acostarte en tu diario personal cualquier cosa. Coge la libreta y simplemente escribe, sin pensar, vacía ahí tu ruido interno. No te juzgues ni intentes hacer literatura, nadie leerá estos papeles así que de lo que se trata es de vaciarnos.

Después de la primera semana, y antes de acostarte, concéntrate en tu respiración por unos segundos. Visualiza como un rayo de luz desciende de tu corazón al centro de la Tierra y otro rayo de luz asciende hacia el suelo. Ahora visualiza como sube la energía de la Tierra y del cielo por esos tubos y se juntan en tu chakra del corazón, creando una burbuja de luz blanca a tu alrededor. Ahora en este estado, coge la libreta de nuevo y deja que tu mano dibuje libremente sobre el papel. Déjala libre, no intentes controlarla. Deja que tu mano se mueva sola, que garabatee la hoja, hasta que sientas que ya has terminado. No hay nada correcto o incorrecto, sigue tu intuición, esta te dirá cuando parar.

En tu tercera semana, haz una breve meditación antes de salir de casa con la intención de conectar con tu intuición. Dirige toda tu atención a tu tercer ojo, 6º chackra y conéctate a él. Entonces cuando salgas a la calle, observa cómo te sientes, obsérvate por dentro, las reacciones de tu cuerpo, cuando te tensas, como cambia tu respiración. Observa todo a tu alrededor como si fuera la primera vez y empieza a caminar. Y escúchate. Observa como se sienten internamente tus pensamientos, y ábrete a recibir los mensajes de tu intuición. Ya te digo puede ser una voz susurrante que te diga, coge este camino. Espérate 5 minutos en salir de casa. Entra en esta tienda. Llama a tu madre. Puede ser que te diga cuándo el semáforo se pondrá en verde. Donde quedarán las puertas del metro.

Pero escucha y discierne. Siente la diferencia entre un pensamiento y una intuición.