Hoy en día si eres una mujer joven, culta, con carrera o sin ella, da igual. Si quieres considerarte una chica liberal, feminista, crítica, inteligente, valiente y poderosa no debes decir muy alto que «crees en», que tienes fe en algo más grande que el ser humano. No puedes decir que crees en otras dimensiones, o en tus guías, en angeles o en diosas, sino quieres parecer una loca espiritual de la new age y sobretodo una ignorante.

Hoy en día decir que crees en Dios, esta realmente muy mal visto.

Hola, yo soy Helena,terapeuta energética editora de Oro y creo en Dios

Pero antes déjame que te cuente cómo he llegado hasta aquí.

Estudié la carrera de cine en Barcelona, donde he vivido la mayor parte de mi vida y me he desarrollado profesionalmente como productora y directora creativa. Hasta hace poco trabajaba como productora ejecutiva en Playground, un medio de comunicación para millenials.

Entonces…¿Cómo he terminado siendo terapeuta energética?

Pues en realidad siempre he tenido la capacidad de ver y canalizar energías; me he salido del cuerpo en varias ocasiones y me he hecho mil preguntas existenciales desde que tengo memoria.

¿Quién soy? ¿ Qué hacemos aquí? ¿Qué es este follón y cómo podemos estar flotando en un planeta en medio del universo infinito?

En fin…

La primera pregunta existencial que me hice fue a los 6 años, mientras hacía pipí en el baño, absorta en a saber que cabilaciones infantiles, cuando de repente me asaltó una gran duda:

¿Si yo hubiera nacido en el vientre de otra mujer que no fuera mi madre…. seguiría siendo yo?

La respuesta inmediata y sin vacilar que me vino fue que sí, que seguiría siendo yo.

Tal vez no esta Helena, pensé, tal vez me llamaría distinto, pero en esencia seguiría siendo yo.

Desde entonces la certeza de saber que somos algo más que el cuerpo físico me ha acompañado toda la vida.

Aunque  me ha costado más de 35 años aceptarlo. Aceptarlo en profundidad me refiero. Me ha costado mucho trabajo interior rendirme ante la evidencia y salir del armario de la espiritualidad, que digo yo, y decir sin miedo que creo en Dios.

Llámale Dios, llámale Energía, llámale Universo,Cosmos, Tao, Brahma… da igual, todo es el mismo principio de consciencia unificada que conforma el Todo del que formamos parte.

Me ha costado tantos años aceptarlo, como me ha costado aceptarme y quererme a mi misma.

Muchos años de trabajo personal acompañada por grandes terapeutas y maestras. Mi última gran maestra, Arvick, que me ha introducido al mundo del Shamanismo, siendo este el paso definitivo para mi transformación personal y espiritual.

Me ha costado tanto tiempo aceptar a nivel profundo, el hecho de que somos seres espirituales viviendo una vida física, entre otros motivos, debido a la enorme cantidad de programas culturales de los que estamos conformados.

Y sobretodo debido a un profundo rechazo a la religión cristiana y su institución, que ha abusado de su poder durante más de 2000 años. Una iglesia que en nombre de Dios arrasó  pueblos y culturas enteras para imponer su verdad, que quemó a mujeres sabias y espirituales, acusándolas de brujería, tanto en Europa como en América.

¿Cómo puedo yo creer en Dios si Dios es lo que dice la iglesia, si Dios castiga, culpa y mata?

Ese Dios no es el mío, está claro, por eso, mucha gente ha preferido empezar a nombrarlo de otro modo, de una forma más neutra, sin tanta carga histórica.

A mi me sirve Consciencia universal, Fuente o Universo, aunque también estoy empezando a hacer las paces con la palabra Dios… ya veremos,

En la cultura occidental el culto a la ciencia y a la razón es inmenso, eso nos ha alejado de todo ese conocimiento ancestral que todavía hoy la ciencia no puede explicar.

Nos ha alejado de nuestra intuición y de la percepción sutil de otras dimensiones.

En occidente,entre la iglesia y la ciencia,  han condicionado la experiencia espiritual con programas tales como:

«son supersticiones, creer en esto es de ignorantes, de débiles, charlatanes, incultos, Dios es la iglesia, no existe, es mentira, etc»

Estos programas y muchos más, han provocado que hoy los seres humanos en occidente hayamos rechazado el contacto con nuestra alma, con los sutil, con lo que todavía no podemos explicar, y que estemos totalmente desconectados de nosotros mismos, cayendo en depresiones, ansiedades, enfermedades físicas y mentales, consumiendo como locos para ver si podemos llenar este vacío. El vació que provoca estar lejos de nuestra alma.

El capitalismo es el síntoma de esa profunda desconexión con nuestro ser y la naturaleza.

A pesar de todas estas resistencias internas, de todos estos programas culturales y religiosos el acceso a mi ser y mi espiritualidad siempre ha estado muy presente en mi de alguna forma u otra. Las manifestaciones, las sincronicidades, las revelaciones han formado parte de mi vida desde la infancia.

A los 12 años me salí del cuerpo sin querer ( ya lo contaré en otro post). Años más tarde comprendí entonces que mi consciencia existía más allá de mi cuerpo, del plano físico, ampliando el significado a la pregunta que me hice a los 6 años.

A los 18 años, después de que mi novio me dejara, tras tres meses de bañeras nocturnas mientras controlaba mi respiración para intentar tranquilizarme y bajar las taquicardias del primer gran desamor;  paseaba, un día, por la playa, regocijándome en la melancolía y la tristeza de la pérdida, cuando un rayo de luz atravesó mi cerebro y lo entendí TODO. (Resulta que había estado meditando cada día durante tres meses sin saberlo...)

Solo fueron unas milésimas de segundo, pero por un momento todo cobró sentido, todo estaba conectado y todo estaba bien.

No sabría explicar qué fue lo que entendí, no se puede explicar con palabras, pero un profundo amor universal, un éxtasis vital, me invadió de arriba a bajo, sanando cualquier pena o dolor que hubiera estado sintiendo.

De repente lo entendí:

Todo estaba conectado, éramos parte de un TODO y todo era amor.

Ese subidón, «un orgasmo de amor puro», que digo yo, me duró 3 meses. Después todo volvió a la normalidad, aunque ese conocimiento quedó en mi para siempre.

A pesar de haberlo negado muchas veces sin querer.

Durante mis años de universidad fue cuando empecé a darme cuenta a nivel básico de ciertas leyes metafísicas.

A los 19 años manifesté por primera vez de forma semiconsciente.

Fue algo sencillo, una maleta de piel marrón antigua, que necesitaba como atrezzo para un cortometraje. Recuerdo dibujarla en un papel, para enseñársela a mis compañeros de equipo por si encontraban alguna. La tenía tan clara en mi cabeza que no me costó nada dibujarla. Al día siguiente, saliendo de casa de mi padre, ahí estaba, junto a un container de basura, tal cual la había dibujado.

En ese momento comprendí a un nivel muy profundo lo que había sucedido. En esa época todavía no se había puesto de moda el Secreto o  Youtube, de echo no existía todavía, y mi acceso a internet era muy limitado. No había tenido nunca contacto con toda esta literatura new age sobre el poder de la atracción ni nada por el estilo. Pero de todos modos accedí  a ese conocimiento. Porque el conocimiento esta al acceso de todos, en todo momento.

Lo supe. Supe lo que había sucedido. Fue como una revelación.

A los 23 manifesté un piso y un trabajo en mi primera película en dos semanas. A los 26 manifesté contra todo pronóstico, un viaje a Nicaragua, un ordenador y un trabajo nuevo, en un día.

Eso me permitió experimentar la sensación que hay que tener para que algo se manifieste.

Gracias a esas experiencias aprendí que solo teniendo muy claro lo que quieres y sobretodo teniendo una profunda certeza interna de que eso es posible dentro de tu realidad, que lo que deseas puede manifestarse.

Pero evidentemente, el tener el conocimiento de algo no hace que no tengas problemas, o no te enfrentes con bloqueos o miedos inconsciente. Ni mucho menos….

De hecho, durante mucho tiempo estuve lidiando con muchos problemas financieros. Agujeros negros donde iban a parar el dinero y cosas materiales que me habían costado mucho pagar. De repente un día, simplemente desaparecían.

Algo extraño me sucedía, no entendía qué me pasaba, porque nunca tenía dinero o porqué me costaba tanto ganarlo.

Mis padres eran médicos, mi hermana pequeña recibía la misma ayuda que yo durante el tiempo que fuimos estudiantes y aun así, ella siempre tenía más cosas que yo…a mi siempre me faltaba, no tenía para la tarjeta del metro, para hacer fotocopias, para comprarme unos zapatos nuevos…era muy frustrante.

Supe que com es adentro es afuera. Como es arriba es abajo.

Pero entonces no sabía ni qué bloqueos tenía ni cómo podía cambiarlos.

Durante más de 10 años trabajé como productora y ayudante de dirección de pelis y series. El estilo de vida no terminaba de convencerme, no me hacía feliz, sentía que había algo que no funcionaba. Sobre el 2012 decidí dejarlo todo e irme a vivir a la montaña. Uno de los sueños que siempre había tenido.

Fue un año precioso, donde pude entrar en contacto con mi creatividad, silenciada durante mucho tiempo. Me despertaba cada mañana viendo el bosque delante de casa, meditando al aire libre, paseando, dibujando, intentando aclarar cuales iban a ser mis siguientes pasos.

Con el ritmo de vida de la ciudad y los gastos hubiera sido muchísimo más complicado darme este tiempo de calidad para crear el espacio interior donde poder escucharme y saber que quería hacer.

Después de un año volví a la ciudad y estudié ilustración mientras trabajaba en una editorial infantil y juvenil (también manifestado en 2 semanas). Los libros siempre me habían apasionado y más los libros ilustrados. Contar historias siempre había sido mi motor, por eso pensé durante mucho tiempo que quería ser cineasta.

Yo quería generar en las persona el impacto positivo que otras historias habían creado en mi. Yo quería que todos los humanos que leyeran, o vieran las historias que yo contara, sintieran que no estaban solos, que estamos todos conectados, que todos somos uno. Que no hay que tener miedo, que la vida es amor, aunque a veces no nos lo parezca…a mi la primera…

Seguí trabajando en el mundo de la comunicación y el cine. Durante dos años estuve desarrollando un par de libros interactivos pero sentí que me faltaba experiencia para dirigir un proyecto como el que yo quería para mi… Así que pedí al universo aprender como funciona una empresa, y un mes después tuve la oportunidad de entrar a trabajar en Playground, donde pude aprender muy, muy de cerca como hacerlo. Un master pagado durante 3 años que me ha dado muchísimas herramienta, tanto profesionales como personales.

Durante este periodo pude detectar y desprogramar muchas creencias que estaban limitando mi desarrollo personal y profesional. Bloqueos y autosabotajes que me impedían ser yo misma, ser escuchada o respetada…( condicionamientos provenientes tanto de historias personales como culturales: la voz del patriarcado).

Durante este tiempo entendí que en el momento que una hace un cambio interior el exterior se modifica. Cuando yo era capaz de comprender donde me estaba saboteando, y responabilizarme de mi, en vez de sentirme la víctima de mis circunstancias, cuando podía ver en que situaciones me estaba haciendo pequeña, en que momentos entregaba mi poder a circunstancias externas y lo transformaba, el conflicto que hubiera podido tener con un jefe o una situación, desaparecía. O bien la persona dejaba la empresa, o yo era ascendida o me cambiaban de departamento. Parecía magia, pero no lo era, es así como funciona el universo y como cocreamos la realidad en la que vivimos.

En estos últimos años he estado trabajando en las resistencias y bloqueos que impedían que confiara en mí misma al 100% , en mis intuiciones, en mis visiones y en los bloqueos que me impedían madurar y convertirme en la persona que realmente quiero ser: libre, creativa y espiritual para aceptar plenamente mis dones.

Una forma de aceptarme a mi misma fue darme el permiso para formarme profesionalmente en todas esas áreas que había ido aprendiendo de forma intuitiva: terapia energética, Terapia Integrativa, Respiración consciente y meditación. Y que son las que me hacen sentir más conectada con mi verdadera esencia.

Por eso he decidido salir del armario de la espiritualidad, porque me quiero y me acepto tal y como soy.

Así que he creado este espacio virtual para poder conectarme contigo y todas aquellas personas que quieran unirse a la revolución espiritual. Para que sintamos que no estamos solas y que podemos transformarnos y llegar a ser en nuestro máximo potencial. Para que desde nuestro ser auténtico transformemos nuestra realidad, tanto para nuestro bien como para el bien de todos los seres vivos del planeta.

Estaría escribiendo mil horas más para contarte cada detalle de lo que he aprendido, cada milagro, cada manifestación, pero mejor lo dejo para el día a día, y así nos vamos conociéndonos poco a poco.

Me encantaría que me acompañaras en este viaje, que te unieras a la tribu de mujeres poderosas y conscientes.

Y me honraría acompañarte en tu proceso de sanación y manifestación consciente, para que empieces a vivir la vida que realmente mereces.

Un abrazo enorme y nos vemos por aquí.